Cuando era niño escuché
que la curiosidad mató al gato
y nunca quise ser gato.
Cuando era niño escuché
que la curiosidad mató al gato
y nunca quise ser gato.
Nunca gato.
Nunca, hasta conocer el misterio
de ser gato entre tus piernas
y, gato al fin, me hallé muerto.
A varios pasos de distancia
de tu último paso.
Un gato muerto, muerto involuntario.
Desde entonces, entre sueños,
vago por los rincones obscuros
entre la incógnita y el hecho.
Muerto como gato desde entonces.
Muerto.de curiosidad.